Capitalismo gore y la necropolítica: Impacto en la Administración Pública y la sociedad en México.

Para iniciar este presente ensayo me permito emplear el capitalismo gore y la necropolítica, el cual será objeto de análisis tanto de sus aspectos generales y su relación con la administración  pública su impacto en la sociedad mexicana.
De acuerdo con la autora Valencia:  

El término capitalismo gore como una herramienta de análisis del paisaje económico, sociopolítico, simbólico y cultural mexicano afectado y re-escrito por el narcotráfico y la necropolítica (entendida como un engranaje económico y simbólico que produce otros códigos, gramáticas, narrativas e interacciones sociales a través de la gestión de la muerte). Dichos  términos  forman  parte  de una taxonomía discursiva que busca visibilizar la complejidad del entramado criminal en el contexto mexicano,  y sus conexiones con el neoliberalismo exacerbado, la globalización, la construcción binaria del género como performance  política  y  la   creación de subjetividades capitalísticas, recolonizadas por la economía y representadas por los criminales y narcotraficantes mexicanos, que dentro de la taxonomía del capitalismo gore reciben el nombre de sujetos endriagos (Valencia Triana, 2012, pág. 83).

En México se percibe una sensación de desconfianza, escepticismo e irritación social que, exige una oportunidad de cambio que le haga recobrar la confianza. Si bien es cierto que, ante la tragedia colectiva (sismo 19 de septiembre 2017) se logró apreciar muestras de solidaridad y de empatía, sin embargo, la interrogante sería: ¿qué sucedió después de la tragedia del 19S?, ¿dónde quedaron las muestras de solidaridad?, ¿la fuerza colectiva se acabó tan pronto?

No es casualidad que la mayoría de la población haya regresado a sus actividades cotidianas después de una semana, como si nada hubiera pasado, así se ha ido orientando hasta formar rutinas a través de distintos instrumentos de dominación. En México, a través de la norma formal e informal se nos ha condicionado y coaccionado para normalizar actos como la corrupción, la violencia, el narcotráfico, desigualdad, pobreza; por el contrario, la deficiencia en las instituciones de seguridad, una mala economía, servicios de salud y educativos de mala calidad. No es producto de la casualidad. En México, se reproduce la desigualdad con la riqueza que tiene el estado mexicano.

La mezcla de modelos y adoptar todo lo que está de moda en el mundo es el problema que tiene nuestro país. La fórmula que prácticamente ha carcomido a la administración pública y a la sociedad en general es el neoliberalismo. Se ha vendido la idea  muy barata desde el año 1988 que, seríamos un país de primer mundo; se vendió la idea de que el gran aparato hegemónico priista a través de reformas electorales sería un promotor de la democracia, sin embargo, lo que faltaron fueron verdaderos demócratas.

Y desde 1988, la inestabilidad política, económica y social ha estado presente hasta ahora.[1] El tejido social está dañado por la normalización de los actos de violencia provocados por pequeñas bandas que buscan controlar un pequeño territorio hasta los grandes carteles y sus múltiples actividades.

El gran campo de batalla ha sido cada calle, colonia, región o municipio. Llegando a los extremos de aplicar toques de queda, como fue el caso del estado de Michoacán y Guerrero en el año de 2013. El derramamiento de sangre ha sido tal que, en 2018 un tráiler con 157 cadáveres recorriera 4 municipios del Estado de Jalisco porque el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses no cuenta con la infraestructura necesaria para el resguardo de los cuerpos no identificados.

El nivel de fallecidos ha rebasado desde mucho tiempo atrás la capacidad del Estado para atender este problema.

La dinámica del mundo no solo ha sacado el sentido más individualista y perverso del ser humano, sino también la vida humana ha llegado a tal punto de tener un precio muy alto; ya no te valoran por cuanto puedes producir, sino por cuánto cuesta tu vida.

Hemos salido radicalmente del imperio, del reino, de la necesidad y hemos entrado en el reino de la abundancia. Y la paradoja trágica que marca nuestro tiempo es que por primera vez la utopía de la felicidad en el planeta sería posible […] pero estamos viviendo una refeudalización del mundo, la captación de las riquezas por esas oligarquías del capitalismo financiero que son infinitamente más poderosas que todos los otros poderes que puedan existir en el planeta. (Ziegler, 2008, págs. 111-112).

El enriquecimiento  de un grupo de personas ya no por fines políticos como sucede en la administración pública, ahora cada persona es una fuente de ingresos que necesita ser explotado lo mayor posible a través de la trata de personas, venta de drogas, robos, por ejemplo. La distinción de género no es relevante. Las exigencias del mercado por producir capital a través de la violencia han llegado al grado de que el estado consiente estas prácticas a través de la precarización del empleo, individualismo, violencia, mayor marginación de los territorios alejados de las zonas céntricas.

En esta constelación de dimensiones plurales no hay ni consciencia de clase, ni solidaridad de grupo, ni destino común, sino trayectorias e historias personales muy diferentes. Víctimas de descalificación o invalidación social, de situaciones y dificultades individuales, los nuevos desafiliados aparecen en una sociedad que, por ser brutalmente desigualitaria, también es hiperindividualista al mismo tiempo o, dicho de otro modo, se ha liberado del marco cultural y social de las clases tradicionales. (Lipovetsky, 2007, pág. 182).

Lo vulnerable que se encuentra la sociedad mexicana ante estas situaciones de desigualdad y violencia. El daño ha logrado podrir la raíz de la administración pública, que si bien, busca un proceso de “modernización” en cada sexenio, pero en la búsqueda de ese mejoramiento ha logrado debilitar más a las instituciones de seguridad, educación, salud. Se logrado destruir el estado de bienestar, y por el contrario, el fortalecimiento del estado neoliberal.

La administración pública en México se ha convertido cada 6 años en el escenario perfecto para mostrar las puestas en escena del nepotismo, amiguismo, compadrazgo, de reyes políticos, de hipocresía e incongruencia. El lugar perfecto para demostrar quien muestra el discurso más retórico, sostenido por millones de aplausos; pero sin hechos que lo respalden.

La destrucción de la organización y la cooperación, para fortalecer las áreas clave como la Secretaría de Desarrollo Social (ahora Secretaría de Bienestar) para no perder el sentido clientelista y garantizar la cantidad de votantes suficiente para seguir en el poder.

A través del “cine mexicano”, series televisivas e internet, buscan abordar temas de sátira política, narcotráfico y problemas sociales. Sin ningún escrúpulo busca normalizar, reproducir y enaltecer figuras dedicadas al narcotráfico. Dentro de esta reproducción se usa  a la política como un medio de entretenimiento y no como un medio de crítica objetiva.

Son los ingredientes perfectos: ver como una persona exitosa a un narcotraficante (narcocultura); la política como entrenamiento; nula participación; discriminación a los grupos vulnerables y el uso de la violencia como medio para hacer justica. Es el proceso que al menos en los principales medios de comunicación han buscado que el individuo se lo apropie inconscientemente. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad».

La gente ha encontrado un nuevo contexto que poco a poco lo empieza a internalizar.
Una fina línea para el florecimiento y establecimiento del capitalismo gore […] se empieza a concebir a través de la confluencia de varios fenómenos, como: la subversión de los procesos tradicionales para generar capital, el acrecentamiento del desprecio hacia la condición obrera y hacia la cultura laboral, el rechazo a la política y el crecimiento del número de los desfavorecidos, tanto en los cinturones periféricos de las grandes urbes económicas como en el Tercer Mundo (Valencia Triana, 2012, pág. 87).

Desde la firma del Tratado de Libre y Comercio de América del Norte ha aumentado el servilismo a Estados Unidos de América; con la fallida guerra al narcotráfico, la crisis económica del 2008 y el bajo crecimiento económico, han multiplicado la práctica de estas conductas ilícitas. La reproducción del miedo y el descontento social ha fortalecido la conexión de los grupos criminales con la sociedad.

A modo de conclusión. El problema es estructural, pero para resolverlo tendríamos que regresar a los tiempos coloniales para hacer las cosas bien, erradicar todas las prácticas desdela colonial hasta nuestros tiempos, de lo contrario, con discurso y con las mismas personas en el gobierno no habrá cambio.

México pese a su riqueza en recursos naturales tiene su economía más constante en el sector gris o negro y en este contexto debemos situar el fenómeno de la delincuencia organizada. Dicho fenómeno ha nacido dentro de un estado corrupto y desestructurado que llevó a la población civil a una situación caótica, quien tomó el modelo criminal como una respuesta “racional” a un entorno socioeconómico totalmente anómalo.  Así, con  el  Estado  en  pleno  desmoronamiento  y  las  fuerzas  de seguridad sobrepasadas por la situación e incapaces de hacer valer la ley, cooperar con la cultura criminal es la única salida para miles de mexicanos.



Bibliografía

Fernández Ruiz, J. (2016). Derecho administrativo (Primera edición ed.). Ciudad de México: Secretaría de Cultura.
Glenny, M. (2008). El crimen sin fronteras. Barcelona: Destino.
Lipovetsky, G. (2007). La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad hipercomunista. Barcelona: Anagrama.
Lo que sabemos del"tráiler de la muerte" de Jalisco. (20 de septiembre de 2018). El Universal. Obtenido de https://www.eluniversal.com.mx/estados/lo-que-sabemos-de-los-cuerpos-hallados-al-interior-de-un-trailer-en-jalisco
Valencia Triana, S. (2012). Capitalismo gore y necropolítica en México contemporáneo. Relaciones internacionales, 84. Recuperado el 25 de mayo de 2019
Ziegler, J. (2008). Los amos del mundo. Barcelona: Colección Noema.




[1] Para efectos de este ensayo, se tomará como referencia a partir del sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado donde comenzó la implementación del neoliberalismo.

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