Historias de la negación de la guerra.
Un hombre nos habló de lo maravilloso que era nuestra raza, yo estaba muy pequeño para entender eso; solo tenía 14 años cuando un hombre misterioso a través de su potente voz reconstruyó nuestro país de la miseria en la que lo había dejado la primer gran guerra.
Mis padres asistían a escucharlo, tenían fe en que sus vidas iban a cambiar y que iba a tener un futuro prometedor. Por eso me integraron a un grupo de jóvenes quienes estarían encargados de defender nuestro país.
Llegue a la edad de 19 años, era 1945 cuando me dieron una vestimenta distinta a la habitual, un arma, munición; para esto me había preparado por años. La charla del general describiendo lo grande que era mi país me ayudó, pero aún no entendía nada hasta que un rumor se expandió rápidamente:
-¡Los rusos están cerca de Berlín!-
-¡Los rusos están cerca de Berlín!-
-¡Eso no puede ser, somos los mejores. Vamos a dominar el mundo!-exclamó un compañero a lo lejos.
Llegó el día, desfilamos por las calles, aún había dudas, no estábamos preparados para pelear hasta que un integrante de otro batallón gritó:
-¡Ustedes estarán en combate, soldados!- exclamó.
Alguien preguntó:
-¿Qué defenderemos?
A lo que el soldado respondió:
-Defenderán lo más sagrado de su país... Berlín.
-¡Ustedes estarán en combate, soldados!- exclamó.
Alguien preguntó:
-¿Qué defenderemos?
A lo que el soldado respondió:
-Defenderán lo más sagrado de su país... Berlín.
Sentía un orgullo, pero a la vez tristeza.
Mi madre tenía la fe puesta en mi...
Mi madre tenía la fe puesta en mi...
La artillería enemiga se escuchaba a lo lejos...
Era un ruido ensordecedor...
Pensaba en la tragedia que mis padres vivieron en la primera guerra, y ahora lo vivo yo...
Era un ruido ensordecedor...
Pensaba en la tragedia que mis padres vivieron en la primera guerra, y ahora lo vivo yo...
No logro entender porque somos los enviados de alguien a quien no le importamos, somos jóvenes, las diferencias de los adultos no nos interesan...
Entre disparos vemos entrar a los primeros batallones enemigos, sabía que mi destino era morir en aquella tarde...
Entre disparos vemos entrar a los primeros batallones enemigos, sabía que mi destino era morir en aquella tarde...
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ResponderBorrar¡Bienvenidos sean a mi primer publicación en este blog! Espero les guste.
ResponderBorrarAtte. Luis Angel hernández Marcelo (El diálogo con México)