El día que debería celebrarse todos los días: el día de las madres



Alrededor del mundo esta fecha cuenta con un significado propio de su cultura, pero en México es especial, es un día que honra y que reconoce la gran labor de una madre como solo los mexicanos sabemos hacerlo, ¡a lo grande! Es lo menos que podemos hacer por ellas.

Sin embargo, no en todo el país se vive la misma realidad, lo descrito anteriormente puede parecer que sucede en todos los hogares de México, pero lamentablemente no es así. En México, madres viven sin saber nada de sus hijos desaparecidos o son víctimas de prejuicios por ser madres adolescentes; y no, no es cuento de terror, es la realidad que se vive a diario en México.

“Mi madre fue la mujer más ella que jamás conocí. Todo lo que soy, se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la enseñanza moral, intelectual y física que recibí de ella”. (George Washington).

Como breve semblanza “El Día de las Madres surgió como iniciativa de una mujer estadunidense llamada Anna Jarvis. El Día de las Madres se adoptó en México en 1922, a iniciativa del periodista Rafael Alducín, quien era director del Excélsior y apoyó en las páginas del periódico la propuesta del entonces secretario de Educación, José Vasconcelos”. (Masse, 2018)

Antes de que las manecillas del reloj señale las 12:00 de la madrugada del 10 de mayo, comienzan a escucharse los mariachis; llegado el medio día, se realiza el tradicional festival del día de las madres en las escuelas de México; las demostraciones de baile o poesía y hasta el talento de niños cantando, son parte de estas muestras para rendir homenaje a la mujer que nos dio la vida, pero ese es un lado de la moneda, el otro lado de la moneda es…

¿Qué sucede con nuestras madres mexicanas?
En México necesitamos reaccionar y ser empáticos; no se trata de un “yo”, se trata de llegar a una integración social. La soberbia y el ego es el primer paso para mostrarte indiferente ante cualquier contexto, no podemos seguir viviendo en una sociedad capaz de mostrar solidaridad y en otras de excluir.

Un factor alarmante es el aumento de madres adolescentes, de acuerdo con el informe realizado por Ipas México:
“En número de nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años se ha incrementado progresivamente, alcanzando su cifra más alta en 2016 con 11, 808 nacimientos […] 4,4 millones de mujeres encuestadas por la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares en 2016, sufrieron abuso sexual durante la infancia. 1,2 millones fueron obligadas a tener relaciones por la fuerza o bajo amenaza […] 8 de cada 10 agresores son conocidos de las víctimas, el 67% son familiares”. (Violencia sexual y embarazo infantil en México: Un problema de salud pública y derechos humanos, 2018)

Un argumento reiterado es: “Los chavos desean iniciar su vida sexual y nadie los obliga, son así por falta de educación sexual o que no saben usar los métodos anticonceptivos”.

Sin embargo, los datos antes citados reflejan una realidad muy distinta: “No se trata de adolescentes teniendo relaciones sexuales con adolescentes, sino de niñas siendo obligadas, coercionadas o manipuladas por adultos, mediante el uso de la fuerza física o moral, el chantaje, la manipulación y las amenazas en un marco de normalización de la violencia y de la baja efectividad en materia de procuración de justicia”. (Violencia sexual y embarazo infantil en México: Un problema de salud pública y derechos humanos, 2018)

¿Quiénes somos nosotros para juzgar su situación?
A nadie le corresponde hacer ese juicio, es un sentimiento interno, pero me atrevo a señalar que ser madre a una edad muy joven no debe ser fuente de burla o de discriminación, todo lo contrario, debe dar pauta para exigir justicia, pero sobretodo de apoyo y solidaridad. No debe ser fuente de una señalización social. No podemos dar paso a replicar conductas de normalización de la violencia y de exigir que no haya impunidad a casos de abusos.

Por otra parte, no hay mejor regalo que ver las lágrimas de una madre orgullosa de los logros de su hijo o hija. La conexión que tenemos con nuestra madre para contarnos cosas de la vida o pedir consejos es maravillosa; nuestra madre es nuestra amiga que, nos ofrece su amistad, lealtad, sinceridad y cariño. Es una amistad que nos escucha y escuchamos, que nos apoya y apoyamos, que reímos y lloramos.

El amor, la amistad, sentimientos y educación, ya no existirían sino fueran por su compromiso con nosotros y con México. Los valores y responsabilidades que nos inculcan para ser gente de bien rebasan sus necesidades, pero en ocasiones esta relación se ve dañada por distintas circunstancias.
En la actualidad madres mexicanas no tienen a quien demostrarle amor o dar  consejos porque no encuentran a sus hijos, no saben dónde están. La máxima preocupación para ellas es ejercer presión al gobierno para que no den  “carpetazo” a los casos de sus hijos desaparecidos, de rehusarse a que sus hijos caigan en el olvido y que sean una cifra más del secuestro o el narcotráfico, su máxima preocupación es recaudar fondos para continuar su recorrido por el país.

Una cruda realidad donde una fosa clandestina puede ser señal de esperanza, ya no importa si está vivo o muerto, lo más importante es tenerlo y buscar justicia para más madres desesperadas, y ¿por qué? porque su gobierno le falló. Pero su mejor lucha es hacer justicia y transmitir su historia para buscar sanar la herida y hacer conciencia, no importa si es con marchas o con volantes. A veces nos cuesta trabajo entender porque nuestras autoridades no muestran un poco de empatía ante estas situaciones, ¿vale más un puesto que una muestra de ayuda de una madre desesperada?

El día que debería celebrarse todos los días, sí; pero con justicia, con reconocimiento y con justo valor a su trabajo, porque ellas son…La invención de lo perfecto.

Ellas son el motor de la vida mientras nos es posible tenerla de manera terrenal. Es nuestra motivación absoluta. Sus valores, su historia de la infancia, inculcarnos que “el querer es poder”, “si lo encuentro que te hago”, “pregúntale primero a tu papá, a ver qué te dice”, “cuando tengas hijos lo entenderás”, “te enfrentarás a muchos obstáculos, pero debes ser objetivo y trabajar arduamente para lograr un cambio” y entre otras frases más.

Y le damos la razón. El trabajo constante, nada se regala en esta vida. Nada se regala.  Que el éxito sea una recompensa y no un fin.
Antes de juzgar hay que leer la historia detrás de la historia.


Referencias. 
Anon., 2018. Violencia sexual y embarazo infantil en México: Un problema de salud pública y derechos humanos, México: Ipas México.
Masse, F., 2018. Milenio. [En línea]

Available at: https://www.milenio.com/cultura/madres-mexico-origen-oculto-10-mayo
[Último acceso: 02 mayo 2019].

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